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En una de las sesiones informativas en el Grupo de Familias se trato el tema de las diferencias individuales: Todos somos diferentes 

Estas sesiones informativas son de ayuda hacia las familias de personas con adicciones para que puedan gestionar mejor su convivencia tanto de adictos en tratamiento como de aquellos que todavía no están en periodo de aceptar que tienen un problema.

A continuación podéis leer el texto que Montse Pardo les da a las familias que acuden a las sesiones como recordatorio.

Assumpta del Rosal

TODOS SOMOS DIFERENTES

Las personas además de tener muchas cosas en común tenemos unas características que nos diferencian, por eso somos únicos.

Por ejemplo, hablamos de que María tiene un carácter muy fuerte y se enfada muy rápido, en cambio Margarita se afecta enseguida y llora por cualquier cosa, mientras que Montse hace las cosas sin pensar o Pilar tarda tres horas en decidirse….Todas estas maneras de hacer concretas que nos caracterizan es lo que llamamos rasgos de personalidad. El conjunto de estas características propias hace que resolvamos las situaciones de la vida de una u otra forma, según nuestras características personales.

Estas características las tenemos desde que nacemos pero a través de la experiencia y el aprendizaje las vamos moldeando con el fin de que nos sea más fácil adaptarnos a las situaciones que se nos presentan. Así pues, cuando llegamos a los 18-20 años, nuestra manera de ser tiene unas características determinadas que configuran nuestra personalidad. A partir de aquí algunas de estas características serán fácil cambiarlas y otras costarán mucho más e incluso no se podrán cambiar pero si podremos “manejarlas”.

Un rasgo de personalidad puede tener mayor o menor intensidad y combinarse con los diferentes rasgos dando lugar a una gran variabilidad de tipos de personalidad.

Cuando estas características no nos ayudan a adaptarnos a las nuevas situaciones sino que producen un deterioro significativo a nivel laboral, social o de las relaciones interpersonales hablamos de trastorno de personalidad.

La personalidad no determina un trastorno, ni las personas que tienen un trastorno concreto tienen una personalidad concreta. No existe una personalidad adictiva, pero sí que hay rasgos de personalidad  comunes en los adictos, por lo que los hacen parecidos pero, a la vez, cada persona tendrá unos rasgos diferentes que los diferenciará a unos de otros.

Los rasgos comunes podrían ser:

  • Rigidez cognitiva (personas tozudas)
  • Impulsividad (no se paran a pensar)
  • Inestabilidad emocional (cambios de humor de forma rápida y por tanto de conducta)
  • Baja tolerancia a la frustración (no soportan no salirse con la suya)
  • Pensamiento blanco/negro (no matizan, o todo o nada)

Conociendo estos datos el tratamiento psicológico de la adicción va encaminado a tratarlos. Los que se puedan cambiar se trabajarán para que el paciente los cambie, y para los que no se puedan cambiar se facilitarán herramientas y estrategias para manejarlos.

Montse Pardo Rius

 

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