Arantxa Fernández Rivas, jefa de Psiquiatría Infanto Juvenil del Hospital de Basurto, ponente del Congreso celebrado en Riojafórum, dedicó su ponencia a «Adolescencia y consumo de sustancias» e incidió en que «hay un gran incremento de episodios psicóticos en adolescentes por el cannabis».

Estas son las preguntas que  le hicieron sobre su ponencia sacadas del periódico digital LaRioja.com :

¿Cuáles son hoy las preocupaciones de los especialistas al abordar el consumo de sustancias entre los adolescentes?

Se está incidiendo más en cannabis porque es una sustancia que tiene todavía una connotación no tan negativa como las demás. Un adolescente que toma anfetaminas o cocaína sabe que consume algo peligroso; sin embargo, el cannabis te lo defienden como algo natural.

¿Qué se puede hacer frente a eso?

Pues lo primero es concienciar a ellos y a toda la sociedad de los riesgos que están teniendo y que, de hecho, los estamos viendo. Hay un gran incremento de episodios psicóticos que empiezan en la adolescencia. En adolescentes con vulnerabilidad genética, con predisposición a tener la enfermedad, el cannabis está precipitándola, con lo terrible que es enfermar de algo tan grave a esas edades, sin poder completar un desarrollo madurativo cerebral ni un desarrollo como persona, lo que supone una ruptura vital de una gran magnitud. Además, se ha detectado que se presenten en mayor medida severos problemas de conducta.

¿Se podría extrapolar todo lo anterior a drogas legales y aceptadas como el alcohol?

Exactamente lo mismo. Hay algunos que consumen ambas sustancias, pero otros jóvenes o adolescentes sólo toman alcohol, pero en niveles de intoxicación, en grandes atracones de fin de semana hasta no poder más, incluso hasta la pérdida del conocimiento.

Desde hace años los expertos defienden que no se puede diferenciar entre drogas duras y blandas.

No, todas son drogas. En las campañas contra el tabaco se ha logrado un descenso en el consumo entre los jóvenes porque se ha asociado su uso al riesgo, hay que hacer lo mismo con el alcohol, el cannabis…

En su intervención hablaba de recomendaciones para el tratamiento. ¿Cuáles son las claves?

Lo primero que tenemos que recomendarnos es un cambio de actitud los propios médicos, ya que no estamos predicando con el ejemplo porque decimos que el cannabis es peligroso, pero no preguntamos a un paciente si consume y si sabemos que lo hace, no intervenimos. El cannabis es una droga peligrosa que habrá que detectarla desde la edad escolar, en la consulta del médico de Atención Primaria…

¿Qué les aconseja a los padres?

Lo primero es que deben de saber que no hay consumo válido que no sea cero. En la adolescencia no se puede andar con medias tintas ni inculcarles el consumo responsable porque ellos no saben lo que es eso. Hay que ser muy rotundos y aclararles que el cannabis y cualquiera de las otras drogas son peligrosos y que tienen que decir que no. Otra de las claves es que no se puede prevenir cuando se llega a los quince años, es fundamental tener una buena relación con el hijo, una relación de confianza para poder captar los cambios de actitud cuando llegue la adolescencia.

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