Además de incurrir en problemas dentales serios, pérdida de memoria y otros trastornos físicos y mentales, los adictos a la metanfetamina (droga también conocida como «Speed») tienen una probabilidad tres veces superior de sufrir la enfermedad de Parkinson que la gente no adicta, según los resultados de una nueva investigación en la que se revisaron datos de miles de personas del estado de Utah, en Estados Unidos.

Habitualmente, hay menos mujeres que hombres consumiendo metanfetamina. Sin embargo, el equipo de Glen R. Hanson y Karen Curtin, de la Universidad de Utah en Salt Lake City, Estados Unidos, observó también que las mujeres que toman metanfetamina pueden tener casi cinco veces más probabilidades de sufrir el Mal de Parkinson que las no adictas. De todos modos, se necesitan estudios adicionales para corroborar esta diferencia de género. No está clara la razón por la que las consumidoras de metanfetamina tienen aparentemente un riesgo mayor de Parkinson.

El nuevo estudio respalda los resultados de uno anterior realizado en California y que encontró un riesgo similar acerca del Mal del Parkinson entre los consumidores de metanfetamina. Ese estudio, sin embargo, no exploró el nivel de riesgo con respecto al género y solo analizó información de pacientes hospitalizados. El estudio del equipo de Hanson y Curtin sí abordó las diferencias por género e incluyó información tanto de pacientes hospitalizados como de gente no ingresada, capturando un segmento más amplio de la población.

La enfermedad de Parkinson es un deterioro progresivo de la capacidad de movimiento, que no suele aparecer antes de los 60 años, y que afecta a las células nerviosas en el cerebro. Sus síntomas incluyen temblores, que a menudo se inician en una mano o en los dedos; un movimiento más lento, por ejemplo al caminar; pérdida de movimientos automáticos, como la sonrisa o el parpadeo, y cambios en el habla. No hay cura para el Parkinson, pero los fármacos y la cirugía pueden aliviar los síntomas. Se estima que tienen la enfermedad entre 4 y 6 millones de personas en el mundo.

Hanson, Curtin y sus colegas examinaron informes médicos, de 1996 a 2011, y los separaron en tres grupos de miles de personas: Uno con los registros médicos de  personas que habían consumido metanfetamina (incluyendo gente que había consumido anfetamina; la metanfetamina es esencialmente un derivado de esta), otro de gente que había consumido cocaína, y un grupo de control integrado por personas seleccionadas aleatoriamente cuya salud y otros informes mostraban que no consumían drogas. El grupo de control fue comparado con el de los consumidores de metanfetamina con el de los consumidores de cocaína, en función de la edad y el sexo. Los investigadores se aseguraron de que el grupo de consumidores de metanfetamina no tuvieran un historial médico de consumo de otras drogas o de alcoholismo, que podría haber influido en el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson.

Los consumidores de cocaína, que sirvieron para hacer una comparación del consumo de metanfetamina con el de una droga distinta a ella, no tenían un riesgo superior de sufrir el Mal de Parkinson. Por tanto, es solo la metanfetamina la que causa dicho riesgo, y no otras drogas o una combinación de metanfetamina con otras drogas.

FUENTE: NCYT Amazings

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