El abuso de las redes sociales o de los teléfonos móviles, pueden ser una manifestación secundaria de otros problemas personales, familiares o psicológicos.

Twiter, Facebook y otras redes sociales nos ofrecen una forma de visibilidad ante los demás con la que podemos reafirmar nuestra identidad ante el grupo y mantenernos conectados con nuestros amigos o seguidores.

En las redes sociales podemos volcar nuestras emociones bajo la protección que nos ofrece la pantalla y compartimos nuestro tiempo libre.

Los teléfonos móviles seducen, especialmente en los adolescentes, ya que la respuesta es rápida, teniendo una recompensa inmediata la cual permite muchas posibilidades de relacionarse.

El uso excesivo de este hábito en apariencia inofensivo puede acabar en una adicción.

¿Cuáles pueden ser las principales señales de alerta para saber si se hace un buen uso o no, de estas nuevas tecnologías? Según la revista Adicciones de CyT las principales señales de alerta para saber si una afición se puede convertir en una adicción son:

  1. Privarse de sueño (menos de 5 horas) para estar conectado a la Red, a la que se dedica un tiempo excesivo de conexión.
  2. Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
  3. Recibir quejas en relación con el uso de internet de alguien cercano, como los padres o los hermanos.
  4. Pensar en la Red a todas horas, incluso cuando no se está conectado a ella; mostrar una irritación excesiva cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  5. Intentar limitar el tiempo de conexión sin conseguirlo; perder la noción del tiempo
  6. Mentir sobre el tiempo real que se está conectado.
  7. Aislarse socialmente, mostrarse irritable y empeorar el rendimiento en los estudios
  8. Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está delante de la pantalla.

El whatsApp está favoreciendo de alguna manera ese uso abusivo, se perciben los mensajes siempre que se tiene el móvil encendido, por otro lado propicia las conductas controladoras, se sabe si un individuo permanece en línea, a qué hora se ha conectado por última vez. Puede originar problemas de exclusión social (cuando una persona ve que no la incorporan a un grupo), de malentendidos (peleas o discusiones por no entender el tono irónico de sus mensajes o considerándolo controlador) o perdida de intimidad (posibilidad de copia y pega).

Cuando hay una adicción existe una pérdida de control, una absorción mental, y una interferencia grave en la vida cotidiana (en la escuela, en la familia o en el ámbito social). Los comportamientos se vuelven automáticos,  con poco control cognitivo sobre el acierto o error de la decisión. El adicto calcula los beneficios de la gratificación inmediata, pero no repara en las posibles consecuencias negativas a largo plazo.

Deberíamos enseñar a los adolescentes a hacer un uso razonable de las nuevas tecnologías, especialmente durante la infancia.

Assumpta del Rosal

Referencias: Revista CyT Adicciones cuaderno nº 10 2015

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookiesMás información

ACEPTAR
Aviso de cookies